Paraguay rodante: el país que casi todos se saltan (y por qué es un error)
Lo usan de paso entre Argentina y Brasil sin parar nunca. Las ruinas jesuíticas, el Chaco y la hospitalidad paraguaya que se pierden los que no frenan.
(0)De todos los países sudamericanos, Paraguay es probablemente el más subestimado por los propios viajeros de la región. La mayoría lo cruza en un día, de Encarnación a Ciudad del Este, sin frenar más que para cargar combustible. Nosotros hicimos lo mismo la primera vez. La segunda vez, nos quedamos dos semanas, y nos fuimos convencidos de que habíamos sido bastante tontos la primera.
Por qué se lo salta todo el mundo
Paraguay no tiene un ícono turístico tan instalado como las Cataratas, Machu Picchu o el Salar de Uyuni. Su atractivo es más disperso y menos vendido hacia afuera, lo cual, paradójicamente, es parte de lo que lo hace valioso: nada está masificado.
Las Misiones Jesuíticas
Trinidad y Jesús de Tavarangué, cerca de Encarnación, son ruinas de misiones jesuíticas guaraníes del siglo XVII y XVIII, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, y reciben una fracción de las visitas de sus equivalentes en Argentina o Brasil. Se puede recorrer todo el complejo casi en soledad, algo cada vez más raro en el circuito de patrimonio mundial.
Asunción: la capital que no se apura
Asunción tiene un centro histórico modesto pero genuino, una costanera sobre el río Paraguay que se renovó en los últimos años, y un ritmo de vida que contrasta fuerte con Buenos Aires o São Paulo, a pocas horas de distancia. El Mercado 4 es el lugar para entender la vida cotidiana paraguaya: bullicioso, barato y completamente real.
El Chaco: el otro Paraguay
Al norte y oeste del río Paraguay se extiende el Chaco, una de las regiones más despobladas y silvestres de Sudamérica, con comunidades menonitas (descendientes de colonos alemanes que se instalaron en el siglo XX) que conviven con comunidades indígenas y un ecosistema de monte seco lleno de fauna. La Ruta Trans-Chaco hacia Bolivia es un desafío de manejo —asfalto en deterioro, distancias enormes sin servicios, calor extremo— pero también una de las experiencias de aislamiento más genuinas del continente para el que busque ese tipo de viaje.
Itaipú y la frontera con Brasil
Ciudad del Este, frente a Foz do Iguaçu (Brasil), es la otra gran zona fronteriza, conocida sobre todo por sus compras libres de impuestos. Pero al lado está Itaipú, la segunda represa hidroeléctrica más grande del mundo, que ofrece visitas guiadas a la planta y un mirador impresionante sobre la magnitud de la obra.
Lo práctico
El cruce de fronteras con Argentina (Posadas-Encarnación, por el puente internacional) y con Brasil (Foz do Iguaçu-Ciudad del Este) son de los más simples del continente: poco trámite, sin restricciones complicadas de vehículo. El guaraní es la moneda local pero el dólar y el real brasileño se aceptan en buena parte del comercio fronterizo. El calor en verano (diciembre a febrero) es agobiante, con sensaciones térmicas de más de 40°C; el otoño y la primavera son las estaciones más cómodas para recorrerlo.
El balance
Paraguay no te va a deslumbrar con un paisaje único en el mundo. Te va a deslumbrar con la gente: la hospitalidad paraguaya, calmada y genuina, es de las más comentadas por cualquier viajero que se haya tomado el tiempo de frenar ahí más de una noche. Hacelo. Vale la pena.
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